Blas de Lezo, 331 años del natalicio de un héroe de la Armada Española

Blas de Lezo, 331 años del natalicio de un héroe de la Armada Española

Blas de Lezo, 331 años del natalicio de un héroe de la Armada Española

El 3 de febrero de 1689, en Pasajes (Guipúzcoa), nace Blas de Lezo y Olavarrieta. Hoy 331 años de su natalicio queremos rendir honor recordando a uno de los más grandes estrategas y heroico almirante de la historia naval de España.

Battle of Malaga, 1704.jpg

La batalla de Málaga, 13 de agosto de 1704.nota 1​ Óleo de Isaac Sailmaker, c. 1704. National Maritime Museum, Londres

Nació en el seno de la nobleza de una pequeña familia guipuzcoana perteneciente a ilustres marinos en sus antepasados.

Ingresa en 1702 con muy corta edad  como guardia marina en la Armada Francesa, dado que las marinas de guerra española y francesa se fusionaron tras arribar Felipe V al trono de España.

El 24 de agosto de 1704 participa en su primera batalla naval (Vélez Málaga). En dicha batalla pierde la pierna izquierda debido al impacto de una bala de cañón la cual se la arrancó por debajo de la rodilla. Por su comportamiento es ascendido a alférez de bajel de alto bordo y Felipe V le concedió una merced de hábito.

Continúa sus servicios a borde de diferentes buques siendo al poco tiempo ascendido a teniente de navío. Se le destina a Tolón donde combatió en 1707 en el ataque que a dicha plaza y puerto dio el duque de Saboya. Aguerrido como de costumbre se  batió con energía y decisión en la defensa del castillo de Santa Catalina siendo herido en el ojo izquierdo perdiendo la visión del mismo.

Corría el 1707 cuando es ascendido a teniente de bajel de guardacostas y posteriormente en 1710 a capitán de fragata. Dos años más tarde la Armada española se independiza de la francesa y Lezo pasa a servir en la escuadra de Andrés de Pez, continuando su ascenso ese mismo año, a capitán de navío. En 1714, en uno de sus últimos y más reñidos episodios de la Guerra de sucesión: durante el asedio a Barcelona, al mando del Campanela, una bala de mosquete le dejó inútil el brazo derecho. Su heroica acción le llevó a sacrificar parte de su escuadra: incendió varios barcos para poder pasar entre ellos en medio de la humareda.

 

A los veintiséis años, el valiente Blas de Lezo ya se encontraba tuerto, cojo y manco, además había comenzado a formarse su leyenda y entre los marineros ya era casi un mito el marino vasco al que llamaban anka motz (“pata de palo” en vasco).

Estatua en honor del teniente general de la Armada Blas de Lezo en la plaza de Colón en Madrid realizada por Salvador Amaya. (Inaugurado el 15 de noviembre del 2014)

Héroe de innumerables batallas, entre las que cabe destacar la defensa de Cartagena de Indias la cual comenzó el 15 de marzo de 1741, también  llamada la “Llave de las Indias” por su relevancia comercial y clave geoestratégica en América del sur, siendo el principal acceso al virreinato de la Nueva Granada.

Luego de la humillante derrota que les causó a los británicos en la defensa de Cartagena de Indias,  por fin, el 20 de mayo de 1741, la armada de guerra más grande que nunca haya atacado tierras del continente americano levaba anclas para alejarse definitivamente.

Acto seguido de zarpar los ingleses Blas de Lezo mantiene un enfrentamiento con el virrey Eslava, el cual pidió al rey que castigasen al marino. Se hizo una labor de desprestigio hacia Lezo hasta que  por medio de una Real Orden, fechada el 21 de octubre de 1741, destituía al marino ordenándole regresar a la Península Ibérica. Era ya tarde, pues, a las ocho de la mañana del 7 de septiembre de 1741, Blas de Lezo había muerto a consecuencia de las heridas recibidas en la defensa de Cartagena de Indias.

Muchos de los que participaron en los hechos fueron premiados: a Eslava se le concedió el título de marqués de la Real Defensa; el coronel de ingenieros Carlos Desnaux fue ascendido a brigadier, e incluso al vencido Vernon, con el paso de los años, se le levantaría un monumento en la abadía de Westminster, panteón de los héroes británicos. A Blas de Lezo, por el contrario, sólo su muerte le salvó de tenerse que enfrentar a su destitución y castigo y sus restos descansan en un lugar desconocido de Cartagena de Indias.

Gracias al empeño de su hijo su figura no sería rehabilitada hasta muchos años más tarde. Lamentablemente así trató España a uno de sus mejores hijos, por eso desde Victorial Hispánico queremos recordar a ese medio hombre que fue capaz de derrotar a la gran Royal Navy. No hay que olvidar la memoria de nuestros héroes y como diría Iñigo Paredes, presidente de la Asociación Monumento a Blas de Lezo «No hay patria sin compatriotas a los que admirar. La patria no es un territorio ni una fecha, es el ideario donde habitan hombres como Blas de Lezo»

Fuentes

  • Real Academia de la Historia
  • Asociación cultural Blas de Lezo
  • Almanaque de la Historia de España (Para niños de 8 a 80 años) Por Pedro García Luaces

 

por Omar Alejandro Piñero

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