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Las Naciones Unidas instan a España y Reino Unido a negociar la situación de Gibraltar.

Las Naciones Unidas instan a España y Reino Unido a negociar la situación de Gibraltar.

El 18 de noviembre de 1976 la Asamblea General e las Naciones Unidas insta a los Gobiernos de España y del Reino Unido de Gran Bretaña a que inicien nuevamente las negociaciones en relación a la ocupación del peñón de Gibraltar.

Pasados más de 40 años, el peñón sigue bajo bandera británica, La recuperación de este territorio español irredento es una deuda pendiente.

Eduardo García Serrano, nuevo Socio de Honor de Victorial Hispánico

Eduardo García Serrano, nuevo Socio de Honor de Victorial Hispánico

VICTORIAL HISPÁNICO quiere agradecer a Eduardo García Serrano por honrarnos con su patrocinio como Socio de Honor de nuestra asociación.
Periodista español de origen navarro, hijo del también periodista y escritor Rafael García Serrano, fue director del programa Buenos días España en Radio Intereconomía, además de tertuliano habitual de El Gato al Agua en El Toro TV. Ha sido galardonado con dos Antenas de Oro por los programas radiofónicos de la Inter «Sencillamente Radio» y «Punto de Vista», así como de tres primeros premios periodísticos del Círculo Ahumada de la Guardia Civil. Le ha sido otorgado también el Micrófono de Oro por el programa Buenos Días, España. Hoy es Director de El Correo de Madrid.
Podemos seguir sus trabajos desde https://www.elcorreodemadrid.com/secciones/1/63/autor/autores.html

¡Muchas gracias Eduardo por formar parte de VICTORIAL HISPÁNICO!

Lo último de Fernando Paz de Ediciones SND ya a la venta

Lo último de Fernando Paz de Ediciones SND ya a la venta

Ha sido publicado recientemente el libro FRANCO EN EL BANQUILLO, escrito por Fernando Paz, Javier García Isac y Álvaro Romero.
El mismo pretende instalar otra visión acerca del protagonista impuesta por la historiografía oficial, tal como afirma en su contraportada el mismo Fernando Paz: “La sistemática deformación que se ha venido produciendo de la historia de España en las últimas décadas, ha encontrado en la figura de Francisco Franco el paradigma de tergivesación. A manos de leyes ideológicas y sectarias que no regatean mecanismo represivo alguno, Franco está escapando a la historia para convertirse en un objeto más allá de todo debate. Por eso, el historiador debe, ante todo, comprender. Evitando, justamente, la tentación de situarse por encima del pasado; debe sumergirse en él, aunque quizá sin pasar del cuello, manteniendo la cabeza fuera del agua.”

Publicado por SND Editores.

ISBN: 978-84-120547-6-7. Depósito legal: M-34421-2019. Páginas 284.
Precio 20,00 euros

Franco en el banquillo. La defensa toma la palabra – SND Editores

Franco en el banquillo. La defensa toma la palabra – SND Editores

ISBN: 978-84-120547-6-7 Depósito legal: M-34421-2019 Paginas 284

Convocatoria de la Junta de Gobierno y de la Asamblea Extraordinaria

La presidencia de la Asociación Victorial Hispánico, usando los canales de comunicación establecidos en sus estatutos y en base a lo establecido en los artículos 8 y 12 de sus estatutos convoca a las siguientes sesiones:

  1. Reunión de la Junta de Gobierno. 
  2. Asamblea General Extraordinaria de Socios. 

El lugar de celebración de ambas sesiones, será la sede de la Asociación Victorial Hispánico en c/ Del Muro, 16, local. CP 28042.

Detalle de la sesiones y orden del día:

Convocatoria del órgano de gobierno a petición del Presidente: 

Fecha: 15:/11/2019
Hora: 20:30
Lugar: Sede la Asociación.
Convocados: Socios miembros de la Junta de Gobierno.

Orden del día:

  1. Cambio en los puestos de gobierno y/o responsabilidades dentro de la propia la Junta.
  2. Cualquier otro tema que a petición del Presidente o del % necesario de socios pertenecientes a dicho órgano se estimen oportunos.

 

Asamblea General Extraordinaria 

Fecha: 22/11/2019
Hora: 20:30
Lugar: Sede la Asociación.
Convocados: Socios miembros de la Junta de Gobierno.

Orden del día:

  1. Resumen de estado de la asociación a los socios.
  2. Cambio de los estatutos a petición de la Presidencia.
  3. Voto del posible cierre de la asociación, sometida a votación de la mayoría de los miembros de la misma.
  4. En caso de que prosperé el cierre de la asociación, fijación de la comisión liquidadora.
  5. En caso de que prosperé el cierre de la asociación, recomendación de la Asamblea para el destino final de los fondos y recursos de la asociación, como por ejemplo a una ONG con fines sociales afines a nuestros principios o con valor social.

 

 

Algunas consideraciones acerca de la idea de identidad, la patria y la Hispanidad.

Algunas consideraciones acerca de la idea de identidad, la patria y la Hispanidad.

Antes que nada, quiero aclarar una cuestión: no soy español, soy extranjero, inmigrante. Si, soy extranjero en la legalidad de la España actual. Soy un extranjero que trajo consigo a esta tierra una larga historia detrás y, curiosamente, esa historia es la de una cultura e identidad tri-milenaria, la historia de la Cultura Europea.

Si, parece contradictorio, pero no lo es e intentaré explicarlo. Llegué a España con un pasaporte italiano, como el de tantos otros italianos que emigraron a América, a la República Argentina. Allí nací y me crie, en lo que fue el antiguo Virreynato del Río de la Plata, en la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, hoy Buenos Aires, fundada un 11 de junio de 1580 por el muy probablemente vizcaíno Juan de Garay. Una hermosa ciudad capital Hispanoamericana que lleva aún hoy un antiguo escudo con un águila negra coronada, cuidando a cuatro pichones en su nido y junto a la cruz de Calatrava. Indudablemente, un blasón, un emblema que es toda una carta de identidad hispánica.
Y porque nací en Hispanoamérica, por esa identidad hispánica heredada, por ese legado de tierra e historia, esta también es mi Patria. Si, porque, aunque no posea un DNI emitido por el Ministerio del Interior en la cartera o un bonito pasaporte español, esta también es mi Patria. En realidad, siempre lo fue, aunque al principio no lo supiera ni lo sospechara. España es mi Patria, mi tierra, como lo es Hispanoamérica y toda Europa.

Me explico. Todos mis ancestros se remontan, hasta donde hay registro de ello, al sur de Italia, de la Calabria. Calabria, tierra de ítalos, griegos, romanos, bizantinos, normandos, franceses, aragoneses, españoles todos, fue también el Reino de las Dos Sicilias, que en definitiva hasta la unificación de la península itálica y la creación del Regno D’Italia en 1861, dejaron su huella. ¿Qué decir del Virreynato del Río de la Plata y la Argentina? Pues no cabe duda: Europa, España y la Hispanidad son mi Patria.
¿Hubiera sido posible hablar hoy aquí de España y la Hispanidad sin la herencia de la filosofía griega, la ley, el orden, la civilización de Roma y la Cristiandad nacida en Tierra Santa? Absolutamente, no. Soy y somos parte de un legado, de una historia, de una cultura y una tradición milenaria y en común.
He hablado de Patria, que palabra tan bonita, y que palabra tan menospreciada y degradada en la actualidad. A veces cuesta pronunciarla, asumirla y llamarse patriota cuando en realidad debería ser todo lo contrario, algo normal y natural.

La Patria es la tierra de los padres, la tierra de los ancestros, la tierra de origen. Un concepto que ya aparece con las civilizaciones tradicionales de la antigüedad y el mundo clásico. Es la transmisión de un legado, de un patrimonio cultural que pasa de padres a hijos. Es la Tradición con mayúsculas, lo que se entrega, lo que se traspasa de generación en generación. Es el arraigo y la identidad natural del Hombre, también con mayúsculas, es el conjunto de rasgos propios que caracterizan a un pueblo y que permanecen, que perduran.
España, Europa y la Hispanidad son nuestro origen y también nuestro destino y ello compone nuestra identidad y su misión civilizadora. Eso es lo que somos y lo que hoy, más que nunca, debemos defender.

De ahí tenemos la idea del patriotismo, un sentir surgido a partir de la fidelidad a la tierra y a los valores de la tradición que forjan esa identidad. Ese patriotismo encarna esos valores eternos de una comunidad, y que hoy se ha convertido en uno de los objetivos a destruir por parte de los poderes mundialistas y globalistas que pretenden convertir a los pueblos en consumidores sin historia ni memoria.

El patriotismo, en nuestro caso, es un patriotismo heredero de nuestra cultura hispánica. En la España contemporánea este es permanentemente cuestionado, atacado y denigrado no solo por nuestros enemigos seculares sino, lamentablemente, por otros españoles, que, aunque renieguen o crean no serlo, igualmente y a su pesar, lo son.
¿El motivo de ello? El mismo motivo que mueve al acoso y derribo que sufre la familia porque a través de la Historia vemos que de la familia nació la tribu, luego de ella, el clan, del clan, la ciudad, de la polis, la nacionalidad, de la nacionalidad el linaje, del linaje los reinos y de ellos el imperio. Y esto hoy no gusta porque no conviene a los poderosos de turno. Por ello pretenden borrar nuestra identidad, el saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde debemos ir juntos, unidos. Por eso los poderosos buscan una uniformidad de pensamiento global.
Nuestra Hispanidad es nuestra Cultura y Tradición, es un pacto entre generaciones forjado por la conciencia de un destino y con una misión metafísica. Una Cultura y una realidad espiritual transmitida, difundida, asimilada, aceptada y adoptada, a través del tiempo, por los más diversos pueblos y razas a lo largo del planeta. Ese es el concepto de Imperio con mayúsculas, esa fue la fuerza del Imperio Hispánico en la Historia.

Somos los herederos de una cultura que cambió literalmente el mundo. Herederos de los impulsores de una gesta única, inigualable e irrepetible en la historia y que ha sido llevar España y sus raíces a América. Herederos de aquellos que crearon una una nueva civilización con el valioso y valiente aporte de otros pueblos desconocidos hasta ese momento. Somos los herederos de esos audaces que pisaron por primera vez un Nuevo Mundo hace tan solo algo más de 500 años, y que unió por primera vez al mundo entero, de occidente a oriente y de norte a sur.
Lo mejor del mundo que hoy conocemos no sería concebible sin la tarea civilizatoria emprendida por España y sus hombres. Debemos sentir orgullo de ello y por eso estamos aquí, con humildad, pero con determinación ante una tarea absolutamente necesaria para preservar nuestros valores y principios.
Como escribió Tolkien una vez: “a las raíces profundas no llega la escarcha” las raíces de nuestra identidad, si son profundas, no se congelarán jamás. Esa es la tarea que desde aquí nos proponemos, cuidar esas raíces para que no mueran, crezcan, florezcan y den sus frutos.

No soy un nostálgico de un imperio perdido. No pretendo recuperar el pasado ni mucho menos, sino, lo contrario. Sí en cambio debemos mirar hacia el mundo futuro de nuestros hijos. Son tiempos difíciles y ante los problemas del presente es necesario encontrar respuestas en nuestro pasado. Allí están esperándonos. Y osar incorporarlas a las herramientas que disponemos hoy mirando al futuro.

Debemos apostar por una síntesis entre la tradición ancestral y la modernidad. Conquistar el futuro volviendo a los orígenes. Creo que allí se encuentra la clave que nos permitirá continuar nuestro legado. Estamos viviendo un “interregnum”, entre la caída de un sistema y el surgimiento de un nuevo universo, como el gran Giorgio Locchi observó una vez.  Hoy vivimos en un mundo que se acaba y otro que no comienza, como dice el también compatriota italiano Marcello Veneziani.
No, no soy español, pero sí soy hispano, hispanoamericano y curiosamente de sangre italiana y eso también es la Hispanidad.  Esta es mi patria, donde tengo enterrados a mis muertos. Si bien no tengo a mis ancestros enterrados en esta bendita tierra que es España, sí los tengo en Europa y en América, en la que una vez fue parte del glorioso Reino Español.
Hoy, gracias a Dios, tengo aquí una familia española. Una familia que ojalá, algún día mis descendientes puedan decir que España es la patria de sus padres, y donde tienen enterrados a sus muertos, a sus ancestros, y que yo sea el primero de todos ellos.

José Papparelli

Hijas de la Cruz de Borgoña

Hijas de la Cruz de Borgoña

La Cruz de Borgoña o Aspa de Borgoña deriva de la llamada Cruz de San Andrés, representando los troncos y con estos, los nudos en los lugares de corte de las ramas que conforman el instrumento de martirio del santo. Desde los tiempos de Juan Sin Miedo en la guerra de los Cien Años, este símbolo ancestral viene siendo usado.

Tras los esponsales de Maximiliano de Habsburgo, en honor a María de Borgoña, el primogénito de esté Felipe, esposo de la reina Juana de Castilla tomó el emblema como representación, bandera, tabardo, blasón de sus ejércitos y tras esté sus descendientes Carlos y su nieto Felipe. No es objetivo de este artículo profundizar en las consecuencias políticas del emblema y profundizar en su historia, sino más bien contar brevemente como dos emblemas actuales, dos banderas de territorios con identidad propia herederos de ese imperio y que hoy forman parte de la nación más poderosa de nuestro tiempo EEUU. Nos referimos a las banderas del Estado de Alabama y de Florida respectivamente (ambos, antiguos territorios imperiales).

Florida

Ponce de León descubrió y reclamó este territorio en el año de 1513. Durante este tiempo otros emblemas se utilizaron, como fue el caso del estandarte de la Corona de Castilla en Pensacola o la Cruz de Borgoña en San Agustín.​ Al igual que otros territorios españoles, la Cruz de Borgoña se utilizó en Florida para representar soberanía colectiva española entre los años 1513 y 1821.

Corría el año de 1763, cuando los españoles pasaron el control de Florida a Gran Bretaña a través del Tratado de París. Gran Bretaña utilizó la bandera de la unión original (las de rayas blancas) en Florida durante este breve período. Los británicos también dividieron el territorio entre Florida Oriental, con su capital en San Agustín, y Florida Occidental, con su capital en Pensacola.

España recuperó control de Florida en 1783. En 1785, el rey Carlos III decidió cambiar el pabellón nacional de España, que ahora era un estado y nación más centralizada. Esta bandera, la rojigualda, se utilizó junto a la Cruz de Borgoña en las dos provincias de Florida hasta 1821, cuando Florida se unió a los Estados Unidos y tras esto, y entre 1821 y 1861, Florida no tenía bandera oficial. Por lo que una solución temporal fue usar la bandera naval de Texas fue utilizada como pabellón provisional en año 1861, cuando Florida declaró su independencia de la unión federal y se separó.​ Esta bandera también se usó cuando las fuerzas militares del Estado se hicieron cargo de los fuertes federales y una estación marinera en Pensacola. El coronel William H. Chase fue comandante de las tropas de Florida y la bandera también se conoce como la bandera Chase. A finales de año, la Legislatura de Florida aprobó una ley que autorizó al Gobernador Madison S. Perry a diseñar una bandera oficial para el Estado. Su diseño fue una bandera de tres bandas con un fondo azul en la izquierda de la bandera que contenía el nuevo Sello de Florida.

Durante la guerra civil americana y como parte de los Estados Confederados de América, Florida utilizó las tres versiones de la bandera de la Confederación y la bandera azul Bonnie Blue. La Bonnie Blue era anteriormente la bandera de la efímera República del Oeste de la Florida, que incluía partes de lo que hoy Florida, Alabama, Mississippi, y Luisiana. También se utilizó brevemente como bandera de la Confederación (no oficial) antes de que la primera bandera oficial fuese adoptada. La Bonnie Blue tenía una sola estrella de cinco puntas en el centro de un fondo azul.

Fue entre 1868 y 1900 la bandera de la Florida era simplemente el sello del estado sobre un fondo blanco. En discrepancia, el sello del estado desde el año 1868 representaba un barco con una bandera blanca que incluía un cruz de color rojo, similar a la actual bandera de la Florida o la Cruz de Borgoña. A final de la década de 1890, el gobernador Francis P. Fleming, un nacionalista, abogó por la adición de una cruz roja, para que la bandera no se viera como una bandera blanca de retirada cuando estuviera colgada. Esta adición fue aprobada por referéndum popular en el año 1900 y se ha mantenido desde entonces.

Alabama

La actual bandera del estado de Alabama fue aprobada por la Ley 383 de la legislatura del estado de Alabama del 16 de febrero de 1895. Según esta ley:

La bandera del estado de Alabama será una cruz de San Andrés carmesí en un campo blanco. Las barras que forman la cruz no deben ser menor a seis pulgadas de ancho y debe extenderse diagonalmente a través de la bandera de lado a lado.

La cruz de Borgoña, usada en el sur de Alabama hasta 1800, se basa como ya hemos mencionado en la bandera de España tradicional en época imperial.

Resumen

Este es tan solo dos ejemplos de los cientos existentes sobre la orgullosa herencia hispana que cultivan incontables pueblos a lo largo y ancho del mundo. Una herencia que estamos obligados a cuidar y proteger y ante todo, a sentirnos orgullosos de ella.

 

 

 

Covadonga, la batalla que cambió la historia.

Covadonga, la batalla que cambió la historia.

Cae la noche sobre la montaña asturiana, un grupo de hombres reunido en torno a una hoguera termina una frugal cena tras una jornada de marcha por riscos y peñas, solo piensan en buscar un lugar donde tumbarse para dormir y recuperar fuerzas.

El cielo está despejado, con una temperatura veraniega y una ligera brisa que llega desde el cantábrico que refresca lo suficiente, no tardan en reunirse con Morfeo y al momento una amalgama de ronquidos se mezcla con el sonido de los animales nocturnos, están hechos a esa vida y el inminente enfrentamiento con los invasores musulmanes no les impide dormir sobre el duro suelo de la cordillera asturiana.

Uno de ellos permanece despierto junto a la hoguera, alerta aun sabiendo que varios de sus hombres vigilan el campamento, también sabe que al menos hay dos jornadas de marcha entre ellos y aquellos que mataron a su Rey Don Rodrigo y le obligaron a huir junto a unos pocos hombres a la que siempre había sido su tierra. Han pasado diez años, pero no olvida la traición que permitió al árabe derrotar a Rodrigo, ni como en esos pocos años el ejército musulmán había ocupado toda la península obligando a pagar un tributo a todo aquel que no profesaba su religión, él mismo había aceptado esa sumisión, pero no estaba dispuesto a seguir haciéndolo, en esas montañas estaba su vida y estaba dispuesto a morir para defender su tierra, su religión y su cultura de los traicioneros invasores.

Apenas si ha dormido unas horas, pero con los primeros rayos de luz abre los ojos, se despereza y comienza a preparar su equipaje, sabe que es líder de aquellos valerosos hombres, pero también sabe que es uno más entre ellos, por lo que colabora en las tareas y preparativos para iniciar nuevamente la marcha.

El día ha amanecido soleado, y él está de buen humor, desde que decidió que no seguiría bajo la bota invasora la felicidad había vuelto a su vida. Pronto se vio sorprendido por el gran número de gente que había decidido seguirle a pesar de las remotas posibilidades de victoria. Entre sus compañeros muchos astures, pero también cántabros y galaicos se habían unido en aquella empresa suicida. Eran más de 300 las personas que estaban allí con él, dispuestos a derramar su sangre en aquellas montañas con la esperanza de conseguir una vida mejor, pero también con la necesidad de defender su tierra, su cultura y su religión. Años más tarde, en las crónicas musulmanas, dejarían reflejado que 300 “asnos” se habían revelado en las montañas asturianas.

Pronto todos están listos para partir, pocas son las cosas que hay que recoger y el desayuno es un bocado de pan duro que además empieza a escasear, por suerte las trampas habían funcionado bien aquella noche y ese día tendrían comida en abundancia, algo muy de agradecer si no sabes cuándo será la siguiente, o si la habrá.

A pesar de que pocos días atrás habían tenido que escapar huyendo ante la llegada del ejército musulmán a Piloña, el ánimo y la moral estaban intactas, y ni la diferencia en número y en armas respecto a los invasores les amedrentaba, la muerte no sería peor que la vida bajo la media luna musulmana. Aquel día debían recorrer cerca de 20 kilómetros por aquellos parajes inaccesibles para la mayoría, Pelayo, nombre del hombre al que todos seguían, había decidido el sitio donde quería enfrentar a las huestes enemigas, y ninguno dudaba de la capacidad y valía de aquel hombre, que con su terquedad y entusiasmo había dado una nueva esperanza de libertad a muchos de sus paisanos.

 

Mientras, unos 50 kilómetros al sur, el general musulmán gritaba fuera de sí, insultando a sus hombres y, condenando alguno de ellos a encontrarse con el látigo por su fracaso, aquellos asnos rebeldes se habían escapado de forma inesperada. Ahora tenía que ser él personalmente quién terminara con aquel sin sentido, sabía que solo eran unos muertos de hambre, y aunque estaban dispuestos a entregar su vida por orgullo, de nada les valdría frente a su ejército de entrenados soldados, aun así, hubiera preferido quedarse en casa, en lugar de andar subiendo montañas persiguiendo a unos hombres que se movían por ellas mejor que las cabras, y que tenían menos cerebro que ellas.

Al menos había recibido una buena noticia esa mañana, a pesar de lo difícil que solía resultar para los exploradores seguir el rastro de aquellos infieles insurrectos, en esta ocasión la pista era clara, y la distancia no parecía mucha, con un poco de suerte en tres o cuatro días podría estar nuevamente disfrutando en su hogar de la vida cómoda que tanto esfuerzo la había costado lograr.

Tras varias horas de preparativos, los miles de hombres que formaban su ejercito comenzaron el ascenso, se respiraba un ambiente de victoria entre las filas de soldados, pues sabían que Alá estaba con ellos, no tardarían en cazar a los perros infieles. Ni por un momento pensó Munuza que aquello pudiera ser una trampa, sabedor de su superioridad, mandó a su ejército por las montañas siguiendo las huellas de los rebeldes.

Al caer la noche, apenas habían recorrido unos kilómetros, aquellos parajes dificultaban en extremo el avance de aquel ejército tan numeroso, los hombres estaban cansados y el humor les había ido cambiando hasta que un olor a enfado y hastío se mezclaba con el de la naturaleza que en ese momento les rodeaba. Quizá eso mismo pasaba por la cabeza de Munuza que, a pesar de su negativa inicial a cualquier tipo de negociación con aquellos infelices, finalmente había accedido a deles la oportunidad de rendirse e implorar perdón.

Sus rastreadores le acaban de informar, la duda asoma entre sus pensamientos consciente de que la vida de aquella gente depende de su decisión, rechazar la rendición sería como aceptar la muerte. Sabe del número de soldados que les acechan y de la nula esperanza de victoria. A pesar de los consejos de los sus lugartenientes, Pelayo decide responder por su propia voz a la propuesta, y junto con un grupo reducido de sus hombres de confianza se acerca hasta la comitiva enemiga, pronto comienza a distinguir una figura que le resulta familiar, hasta que es capaz de distinguirla con total claridad, y es en ese momento cuando sus dudas quedan totalmente disipadas, ahora sabe que sacrificaría su vida y la de todo el que quisiera acompañarle con tal de acabar con aquel ejército de traidores. La imagen del arzobispo de Toledo Oppas le hace hervir la sangre, su corazón late con rabia desbocada, aquel gusano que traicionó a Don Rodrigo y entregó la victoria a los musulmanes, aquel que con su acto había provocado la caída del reino. Jamás pactaría con aquella escoria sin palabra.

Pelayo se santiguó, miró con el mayor de los desprecios a Oppas y regresó a la Cueva Dominica donde le esperaban ansiosos de saber los planes que tenía para ellos, ya sabían la decisión que había tomado, todos se mostraron conformes, mejor morir en batalla que someterse de nuevo.

Una gran tienda destacaba en el campamento islamita, en una zona apartada dentro de la misma y junto a una mesa de viaje, Alqama y el resto de lugartenientes acompañan a Munuza que sonríe tras conocer la noticia de la negativa de Pelayo a rendirse, eso le permitirá cumplir sus anhelos de victoria e, incluso de capturar a aquel rebelde y hacerle pagar todo el trabajo y desprestigio que le había ocasionado. Ya se ocuparían después sus escribas de dejar memorias de la gesta para su mayor gloria.

Al amanecer comenzaría la incursión, y solo quería hacer un prisionero.

El plan había salido a la perfección, ahora sus hombres esperaban con tensión la orden de ataque, pero él permanecía sereno, faltaba poco, pero había que esperar. Pelayo observaba el desfiladero por donde el ejército musulmán había entrado persiguiendo el humo que salía de algunas de las cuevas que se encontraban al final del mismo, apenas faltaban unos cientos de soldados para que todos aquellos herejes estuvieran dentro de la ratonera que había preparado y si bien las posibilidades de victoria, o de salir con vida que venía a ser lo mismo, eran muy escasas al menos ahora tendrían la oportunidad de causar un gran número de bajas, rezaba para que la de Oppas fuera una de ellas.

El sonido de una lechuza cruzó las montañas, ningún musulmán pareció sorprenderse a pesar de ser mediodía, pero un rumor comenzó a escucharse en el desfiladero cuando varias lechuzas respondieron desde distintos puntos del desfiladero, alguno levanto tímidamente otros se arrimaron cuanto pudieron a la pared de roca en busca de resguardo, pero el grueso del ejercito se vio sorprendido por una lluvia de grandes rocas que caía por todo el desfiladero.

Munuza y Alqama no percibieron el peligro hasta que un grito de mil gargantas les despertó, a pocos metros, y sin salir de su asombro, vieron como una gigantesca piedra aplastaba a dos de sus guardias personales. La sorpresa y la violencia del ataque llevó a los soldados de vanguardia a tratar de volver sobre sus pasos, pero era en esa zona la lluvia era más intensa, lo que obligaba a seguir avanzado a los soldados de la retaguardia. Pronto los propios soldados estaban causando más bajas en sus filas que las propias piedras lanzadas desde lo alto.

No tardó el desfiladero en llenarse de cuerpos aplastados, amasijos de sangre y vísceras repartidos por la tierra que desprendían un hedor que provocaba los vómitos de los que aún seguían con vida, sin embargo, algunos islamitas habían conseguido reponerse y comenzaron a responder al ataque con sus hondas, por un momento Munuza tuvo la esperanza de que la contienda no estuviera perdida todavía, pero unos gigantes troncos que comenzaban a rodar por el desfiladero arrastrando a decenas de soldados con ellos, le hicieron perder toda esperanza. Había perdido más de la mitad de su ejército cuando, desesperado y temeroso por su propia vida ordenó a voz en grito la retirada.

Los gritos despavoridos y la huida de los invasores no hicieron efecto alguno en Pelayo ni en sus hombres, raro era el que no había perdido un familiar o ser querido bajo la espada de la media luna, no pensaban dar ni tregua ni perdón al enemigo.

Apenas unos cientos de hombres continuaban junto a Munuza en la retirada, que solo pensaba en las explicaciones que tendría que dar y en como revertir la situación lo antes posible, sabía que aquella derrota podía costarle la posición de privilegio de la que gozaba. Cabalgaba deprisa, sin levantar la vista del pedregoso camino para no tropezar, por lo que no vio llegar la flecha, le alcanzó en el pecho derribándolo de su pequeño caballo, sus pensamientos se disiparon, iba a reunirse con Alá.

Pelayo respiraba con dificultad tras la carrera, pero una media sonrisa de satisfacción se dibujaba en su boca, ya sabía que Oppas había sido capturado y pronto pagaría su traición, además su mejor arquero acaba de ensartar al general musulmán frente a sus ojos, el día no podría haber terminado mejor.

La boca le sabía a polvo, a sudor, a sangre, pero sobre todo sabía a victoria.

Poco sabía aquel héroe astur en ese momento de la trascendencia que tendría en la historia aquella batalla en la que 30 hombres y 10 mujeres de un ejército de 300 soldados sobrevivieron tras repeler el ataque y derrotar a un ejército musulmán formado por varios miles de hombres.

Pelayo, tras la Batalla de Covadonga dirigió el pueblo Astur durante 19 años, causando todo el daño que le fue posible al ejército musulmán en varias batallas y escaramuzas que sirvieron para finalmente formar el Reino de Asturias, Pelayo llegó incluso a tomar León, pero tuvo que abandonar la plaza por falta de hombres para defender, sin embargo, consiguió algo que cambiaría la historia de un país, ya que mantuvo segura una zona donde todos los cristianos de la península tuvieron refugio y desde donde, posteriormente comenzaría la reconquista.

Mil años después de aquella batalla, y gracias al valor de sus soldados, a la valentía de los aventureros, y la inteligencia de algunos de sus gobernantes España se convertía en la mayor nación del mundo, formando el impero en el que siempre lucía el sol.

 

 

ALZAD LAS PICAS

ALZAD LAS PICAS

 

¡¡¡¡ Alzad las Picas!!!!

El 6 de octubre comenzará la batalla más importante de nuestras vidas con la #semanadelahispanidad 2019 y debemos estar preparados.

Serán muchos los obstáculos, unos vendrán de frente desde el Norte y el Este para mantener su poder otros, como corsarios, nos atacarán desde las sombras haciéndose pasar por aliados, pero a todos ellos venceremos.

El arcabuz presto, la espada preparada y la pica siempre firme, pero, sobre todo, unidos, porque si algo tiene el pueblo hispánico es eso, la unión y fraternidad que le confiere un fin común, una lengua común, una fe común.

La batalla será larga, habrá momentos difíciles, pero somos gentes de grandes retos, que jamás retrocede y, con la verdad de la historia en una mano, y con el anhelo de un futuro mejor en la otra, juntos lucharemos por una hispanidad unida, grande y orgullo de nuestros hijos y futuras generaciones.

¡¡¡Alzad vuestras picas, hermanos!!!

Los Tercios no se rinden; Los héroes de Castelnuovo

Los Tercios no se rinden; Los héroes de Castelnuovo

Tras la Jornada de Túnez y la gran victoria del Imperio español, el pirata berberisco Barbarroja había escapado en los últimos momentos previos a la caída de la ciudad.

Tras aliarse con los otomanos, los siguientes años, este pirata se dedicaría a sembrar el terror a lo largo de las costas mediterráneas subvencionado y bajo bandera turca.
En el año de 1537 tras sus saqueos en costas italianas y griegas, Barbarroja entrega al sultán un tributo consistente en más de 3000 esclavos; entre mujeres y hombres jovenes y no menos de medio millón de piezas de oro y otros ricos presentes.

Tras la derrota de Andrea Doria en Prévenza, se forma una Liga a la que se afilian Austria, El Papa, la serenísima Republica de Venecia, y España. Llamada la Santa Liga; que termina encerrando a Barbarroja en el griego golfo de Arta. Pero la Liga no se organiza y se pierden o retrasan barcos y otra vez el ahora Almirante Barbarroja se vuelve a escapar.

Ante el desconcierto general, los españoles se despliegan en la costa adriática, ocupando entre otras plazas la fortaleza de Castelnuovo, en el territorio del Montenegro contompareneo.

El Tercio Viejo de Nápoles, liderado por Francisco Sarmiento, una de las primeras unidades que merecían el apelativo de Infanteria de Marina,tomaron la plaza apoyados por fuerzas venecianas.

Castelnuovo plaza clave para el control del Mar Adriático es reclamado por Venecia, pero el emperador Carlos les niega la plaza. El motivo, sigue hoy en día siendo un misterio.

Los de Venecia y los Estados Pontificios se retiran, dejando solos a los españoles. Tan solo cubiertos por 49 navíos al mando del gran Andrea Doria. Pero ante la llegada de más de 200 navíos turcos, Doria también opta por replegarse, dejando ante su destino a los de Francisco Sarmiento.

3000 castellanos encerrados en la fortaleza, contra 200 naves turcas o lo que es lo mismo 20.000 enemigos que pronto se convertirán en más del doble.

La consigna de Sarmiento era resistir. Pues desde los tiempos del Gran Capitán ningún Tercio se había rendido, nunca.

Sarmiento era natural de Burgos y de familia de alta alcurnia emparentada con Fernando III. Era pues soldado viejo, veterano de las Guerras Comuneras y en Italia desde 1531. Desde luego, no era un hombre dispuesto a rendirse.

Tras la llegada de nuevos refuerzos otomanos, los 3000 defensores se situaron ante no menos de de 50.000 atacantes. Y sin embargo, allí en la plaza del Castelnuovo, la piel Castellana se vendió cara; cada acometida otomana se respondía a fuego de arcabuz, tajo de espada y punta de lanza. Riada tras riada, los otomanos caían ante los muros de la ciudad.

Antes de desplegar la artillería, Barbarroja obró parlamento con el burgalés ofreciéndole una salida honrosa, pero Sarmiento no cedió y rechazó entregar la plaza.

Tras un intenso bombardeo, tan solo sobrevivieron 600 de los 3000 iniciales, que continuaron defendiendo la plaza a plomo y hierro acometida tras acometida. Hasta que solo sobrevivieron 200 combatientes españoles, frente a los 24.000 turcos caídos.

Los otomanos, no contentos con la captura, ejecutaron a 100 de los 200, dejando a la otra mitad como prisioneros pendientes de rescate.

Esta, es la historia olvidada y heroica gesta de Castelnuovo. Donde 3000 buenos y cristianos castellanos del Tercio Viejo de Nápoles, entregaron su vida en buena hora, por honor y deber ante su patria y su emperador.

Que su valor nunca caiga en el olvido.

Cristóbal Colón descubrió América, y punto.

Cristóbal Colón descubrió América, y punto.

En los últimos años no son pocos los ataques a la figura de Cristóbal Colón en las dos orillas del Océano Atlántico, y algo que hace 20 años se daba por cierto y así se enseñaba en los colegios españoles, el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, de pronto ha dejado de explicarse de esa manera, pasando a ser un mero “facilitador” del camino al “Nuevo Mundo”, sin embargo, el argumento es tan ridículo como defender que la Ley de la Gravedad la descubrió el primer ser vivo que se tropezó, olvidándonos de Newton y sus fórmulas , o que la luna la descubrió el primero que miró al cielo de noche sin tener en cuenta Hiparco de Nicea, primer estudioso del satélite, o a Neil Armstrong, primero en poner un pie en la superficie lunar.

 

Siendo cierta la posibilidad de que pueblos vikingos pisaran suelo americano antes que la comitiva castellana, resulta innegable que fue Cristóbal Colón bajo el amparo de la reina Isabel de Castilla quien el 12 de octubre de 1492 llegó a la Isla de Guanahani, en Bahamas, posteriormente Cristóbal Colón creó en aquellas tierras desconocidas en Europa los primeros asentamientos, origen de lo que más tarde fueron las primeras ciudades españolas en el continente americano como Santo Domingo, Colón realizó otros tres viajes cruzando el Atlántico, creando las primeras cartografías de la costa caribeña de América, estableció las corrientes de agua que cruzan el Océano Atlántico y que permitieron a las siguientes expediciones una navegación más segura entre el viejo y el nuevo Mundo.

 

La propia difusión posterior de la hispanidad demuestra así mismo este gran descubrimiento, puesto que fue gracias a los viajes de Cristóbal Colón que la civilización y cultura española pudieran expandirse por todo el continente americano.

 

Es por ello que, a pesar de que algunos traten de negar lo evidente, Cristóbal Colón descubrió América, y punto.

 

Los arcabuceros de Medina del Campo y la defensa de Viena

Los arcabuceros de Medina del Campo y la defensa de Viena

Tengo el gran privilegio de abrir este Blog de artículos de opinión, el cual, tendrá por objetivo el ayudar a difundir la esencia de nuestra asociación que no es otro que la defensa rigurosa e histórica de la Hispanidad como concepto universal y su indudable madre, la cual fue sin equivoco alguno La Reconquista.

El objetivo de Victorial Hispánico va mucho más allá de las palabras y de la política nostálgica, nuestra asociación es de necesidad dado el momento actual en el que con más vehemencia y mayor violencia se ataca a todo lo que huela a España y por tanto a Hispanidad, ya sea desde dentro o fuera de nuestras fronteras. Por esto, es de recibo, entre las personas de bien asumir la responsabilidad de la defensa de nuestros valores, tradiciones e historia, en contra de la corriente calumniadora dominante.

Los valores morales del pasado se ignoran, no por estar en desacuerdo con ellos, no por razón alguna, tan solo porque ya no importa, nada importa.

Dicen que:

No hay tierra en el mundo que no contenga una tumba española.

Y está gran verdad encierra una profunda responsabilidad por nuestra parte. Nos avisa del deber que tenemos de recordar y velar por el buen nombre de tan incontables valientes héroes, desconocidos a lo largo de cientos de años de épicas gestas sin igual y es aquí donde hago un inciso para hablar del tema escogido, unos de los incontables héroes anónimos de nuestra historia, los de Medina del Campo y su gesta en la ciudad de Viena.

Sin duda, el siglo XVI fue un siglo de luchas, donde el Imperio, el español sin dudas, la potencia dominante tenía enemigos en el norte, el sur, el este y el oeste y estos nunca descansaban en su incesante empeño por destruirnos, pero de entre aquellos incontables momentos hubo tres quizás, que fueron los más llamativos del siglo; Pavía, Viena y Lepanto.

De Viena, como de muchos otros sitios campales han corrido ríos de tinta. Uno de los ejes principales de la casa de los Habsburgo y la puerta oriental de Europa, en definitiva si Viena caía ante el Turco, la historia de Europa hubiera sido bien distinta a la que conocemos.

Aquellos turcos, señores de los Balcanes, habían derrotado a los húngaros en la batalla de Mohács, haciendo hincar la rodilla a los temibles magiares, muerto su rey Luis II, la corona de aquella tierra quedaba en herencia de un joven Habsburgo, ni más de menos que un alcalaíno, pues nacido en Alcalá de Henares era  el zagal y para más señas archiduque y hermano menor de nuestro emperador Carlos I, el joven Don Fernando y era sobre la cabeza del joven y nuevo monarca sobre la que corría la responsabilidad de la defensa de Viena y con ella, la de toda Europa.

El enemigo era cruel y poderoso, el Imperio Otomano se extendía desde Argelia hasta el Golfo Pérsico y más al oriente hasta el Mar Negro y mirando Europa, ahora, hacía Hungría. Mirando el Turco ya próximo por tierra al Danubio y por mar al puerto de Ostia y a la propia Roma desde el Mediterraneo. Cuando en el verano de 1529 los ejércitos del poderoso Soleimán, sumando más de 150.000 efectivos se aproximaban a las puertas de Viena comandados por su sultán en persona, no encontraron otra defensa que 20.000 valientes tras aquellos muros de los cuales 700 eran arcabuceros españoles, ¿De donde? Pues efectivamente de Medina del Campo, provincia de Valladolid. Los cuales a su vez, eran la guardia personal del propio Fernando y los que pusieron a los Austriacos siete años antes, «Mirando a Cuenca», vaya por delante el refrán, cuando estos trataron de impedir la entrada en la ciudad del archiduque, pero esa es otra historia…

Volvamos a Medina y a esos valientes arcabuceros sometidos a las inclemencias austriacas, ¿Qué hacían ahí? pues que iban a hacer, venían a limpiar sus pecados y los de su villa, pues años antes, esta participó de forma activa en la insurrección comunera y solo con sangre, se limpiaban aquellos pecados ante el rey, para recuperar su favor y la pujanza económica que una vez tuvo la villa. Por tanto, los hijos de Medina se enrolaron en los Tercios y siguieron a su archiduque hasta el norte de Europa en pos de su defensa y las cimitarras del Turco.

Allí iban el capitán Luis de Ávalos, Juan Salinas maestre de campo, Melchor de Villarejo, Juan de Manrique, Diego de Serava, Jaime García y muchos otros… hasta 700 valientes.

Allí en aquellas murallas pétreas frías y grises, ante el mayor ejercito congregado hasta la fecha en la rivera del Danubio y en una proporción de uno a siete y a las ordenes del veterano borgoñes Nicolás de Salm de ellos y del total de veinte mil defensores transformaron la ciudad en una fortaleza inexpugnable, creando una muralla interior y barriendo el exterior, mientras se aprovisionaban para un largo asedio.  Y allí en la muralla sur, el punto más peligroso de la ciudad donde se esperaba la mayor embestida turca situaron a los de Medina, mientras con los cadáveres se reforzaba la muralla como argamasa y las lluvias torrenciales hacían acto de presencia para desgracia del Turco, pues esto inutilizaba su poderosa artillería.

Los de Medina disparaban bajo techo y así no se les humedecían las mechas, mientras embestida tras embestida, día tras día, Viena resistía socavando cada día un poco más la moral del invasor.

Ni las minas turcas, ni sus riadas de esclavos contra los muros pudieron contra el arrojo de los de Medina, hasta el momento incluso que el propio Nicolás Salm cayó muerto, la acometida continuaba y los de Medina seguían al pie de su posición sin abandonarla y luchando por su archiduque y su emperador.

El décimo tercer día de Octubre los turcos deciden replegarse, y no contentos los de Medina, salieron al encuentro de los jenízaros de Soleimán y les empezaron a dar caza usando técnicas guerrilleras, así eran nuestros tercios, así eran los castellanos de Medina. Más de veinte mil jenízaros cayeron en el sitio de Viena, bajo la lluvia, el barro y el fuego de los arcabuces de los Tercios Imperiales. No sería la última vez que el turco lo intentara en Viena, pero desde luego fue un antes y un después que hizo a uno de los hombre más poderosos de su época retroceder con el rabo entre las piernas y volver hasta Constantinopla, justo por donde había venido.

No sé si eres de Medina, de Barcelona, de Vizcaya, de Colombia o de México, pero tus apellidos te dirán si eres un hijo de la Hispanidad y no está de menos que sientas orgullo por estos tus hermanos que desde el pasado te hablan y te imploran que no los olvides y que tengas en respeto su gesta y quizás un Padre Nuestro en su memoria, pues todos somos hijos de aquel fabuloso Imperio, inmortal y de legado eterno, hijos todos de la Hispanidad.

Bienvenidos a Victorial Hispánico.

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