Confinamiento para la gloria

Confinamiento para la gloria

Confinamiento para la gloria

En la mayoría de los casos, de forma voluntaria subían a los barcos que fondeaban en el puerto de Sanlúcar de Barrameda prestos a partir rumbo a lo desconocido, sin saber el tiempo que pasarían sin pisar tierra firme, las aventuras que correrían en aquel ingente viaje en busca de una nueva ruta para llegar hasta las especias.

El 20 de septiembre de 1519 parten 265 hombres dispuestos a encontrar nuevas tierras y un camino seguro para una nueva ruta de la especias, sin la certeza de lograrlo pero con el sueño de riquezas y gloria, parten entusiastas del puerto gaditano rumbo a las américas.

La expedición partió para continuar explorando nuevas tierras y encontrar un paso por mar hacia el Oeste (del Atlántico hasta salir al Pacífico “El gran lago español”) así como encontrar la forma alternativa de llegar a las Molucas navegando por el oeste y, como es lógico, cumplir con el tratado de Tordesillas con los portugueses.

De aquellos hombres, solo 18 consiguieron regresar a España en el único barco que había sobrevivido a tamaño viaje, uno de ellos Antonio Pigafetta, quién escribiría en su libro «Relación del primer viaje alrededor del mundo» las venturas y desventuras vividas durante la travesía.

Foto tomada por Victorial Hispánico en la exposición «Fuimos los primeros. Magallanes, Elcano y La Vuelta al Mundo» Museo Naval, noviembre 2019

Muchos meses encerrados en un barco sin más visión que el agua azul de los diferentes océanos que atravesaron, y en los momentos más duros del viaje, el propio Pigafetta relata en sus escritos la dureza del encierro marino,  » El bizcocho que comíamos no era ya pan, sino un polvo mezclado con gusanos y un hedor insoportable», «El agua que nos veíamos obligados a beber era igualmente pútrida». «Para no morir de hambre llegamos al terrible trance de comer pedazos del cuero con que se había revestido el palo mayo…., puesto que hasta las ratas se habían convertido en un manjar tan caro, que se pagaba cada una a medio ducado».

Estas crudas frases reflejan la dureza de un encierro marítimo a principios del Siglo XVI, pero también demuestran el espíritu de aquellos hombres, dispuestos a enfrentar cualquier tipo de calamidad por aquello en lo que creían, anteponiendo muchas veces el bien común al suyo propio, sacrificando sus vidas por la gloria de su patria.

Aquel viaje dejó más de 200 muertos, y los que consiguieron regresar lo hicieron tras sufrir grandes penurias, pero demostraron que el Mundo se podía circunnavegar y siempre serán recordados en los anales de la historia por haber realizado la mayor gesta naval de la historia de la humanidad.

 

 

Rafael Del Castillo

Gestor Aeronáutico, profesor, amante de la Historia, admirador de la Hispanidad y escritor aficionado. Secretario de Victorial Hispánico.

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