Hundimiento del acorazado Maine: antesala de la guerra hispano-estadounidense

Hundimiento del acorazado Maine: antesala de la guerra hispano-estadounidense

Hundimiento del acorazado Maine: antesala de la guerra hispano-estadounidense

Un 25 de enero del 1898 y a raíz de las conversaciones mantenidas entres los gobiernos de España y Estados Unidos. El Ministerio de Estado en Madrid recibe un telegrama donde los norteamericanos comunicaban oficialmente la decisión de enviar a La Habana un gran acorazado (Maine). El mismo día amarraba en la boya n.º 4 de la bahía, en misión -supuestamente- de buena voluntad.

En la noche de 15 de febrero de 1898 a las 21:40 el acorzado sufre una violenta explosión que le destrozó por la mitad y provocó su posterior hundimiento. A causa de la explosión murieron 2 oficiales y 264 miembros de la dotación. España mediante sus autoridades, ofrecieron  todos los medios para socorrer y curar a los heridos, además de investigar el suceso y esclarecer las causas de tan grave accidente.

Vista de los restos del Maine en marzo de 1898. Al fondo se ve al crucero Vizcaya

Las autoridades españolas  se brindaron a efectuar una comisión investigadora común, la cual fue rechazada  por los norteamericanos. La investigación por la parte española determinó que la explosión fue un accidente y sin ninguna duda se había producido desde el interior del buque, sin embargo, la comisión norteamericana no lo vio así. Después de 23 días de trabajo, se determinó un informe que fue entregado el 23 de marzo donde se contemplaba lo siguiente (a modo de resumen):

  • Hubo dos explosiones sucesivas, siendo el motivo de la primera una mina externa la cual provocó la explosión de uno o dos pañoles de municiones. Con lo cual se culpaba a España por omisión del accidente.

 

Esto sin lugar a dudas, fue uno de los claros detonantes de la guerra hispano-estadounidense, además del enorme auspicio de la prensa sensacionalista norteamericana, dejando constancia de los verdaderos propósitos norteamericanos.

Guerra o Independencia. Viñeta publicada por la prensa americana de la época, el presidente McKinley le dice al rey –niño- de España: -¿qué mano eliges? (Guerra o independencia de Cuba). (Colección de J.M. Campesino)

En marzo de 1898, el Congreso estadounidense aprobaba un crédito de 50 millones de dólares para la compra de armas. Se estaban preparando para una guerra con España y así lo veía la prensa. (Colección de J.M. Campesino)

 

Años más tarde, el 5 de agosto de 1910 el congreso de los Estados Unidos concedió permiso para recuperar los restos del Maine. Se quería investigar las posibles causas del hundimiento, recuperar los restos de los marinos que perdieron la vida, eliminar un peligro a la navegación que era el naufragio y se diese sepultura a los restos del acorazado.

Fue encargado el Cuerpo de Ingenieros del ejército norteamericano para acometer el proceso de recuperación del Maine. Prepararon una cofferdam (Ataguía, dique provisional) la cual culminó el 5 de junio de 1911, pudiendo acceder a los restos luego de haber bombeado una inmensa cantidad de agua para drenarlo. A mediados de marzo del año siguiente es remolcado el acorazado fuera de la bahía de La Habana acompañado del USS North Caroline y remolcado por el USS Osceola, posteriormente es hundido a más de 1100 metros de profundidad.

Momento en el que el USS Osceola remolca al USS Maine hasta el lugar donde tendrá su última sepultura

Corría el 1974 cuando el almirante norteamericano Hyman G.Rickover, conocido como el padre de la propulsión nuclear en el arma submarina norteamericana, escribió el libro Cómo fue hundido el Maine. Tras un riguroso estudio de los datos obtenidos en 1911, llegaba a la conclusión que la explosión había sido interna, no determinando la causa y exonerando a las autoridades españolas de cualquier culpa.

 

 

 

 

Fotografía de los restos. Obsérvese los pernos de la chapa desplazados hacia fuera, como si la explosión hubiera sido interna

Cien años después del hundimiento del acorazado, Thomas B. Allen publica un artículo en National Geographic Magazine, donde exponía los resultados de un estudio basado en idénticos datos manejados anteriormente por Rickover, pero tratados con modelos informáticos. A través del cual establecía que la explosión podía haberse producido tanto dentro como fuera del buque, aunque el autor se inclinaba más a la posibilidad que la explosión se produjo en el exterior, volviéndose abrir una polémica generada hacía el nuevo siglo.

En el año 200 fue localizado nuevamente el pecio del acorazado Maine, siendo grabado y fotografiado una vez más. La polémica continua hoy en día  para algunos (no convencidos todavía de cómo se la gastan los yankees), siendo necesario nuevos estudios para esclarecer la misma y de paso poder valorar lo que significó para España el famoso eslogan antiespañol <<Remember the Maine>>.

 

Fuentes:

Juan Escrigas Rodríguez

  • Atlas ilustrado de la guerra de Cuba. Colección de José Manuel campesino Bilbao.
  • La Armada española y la fotografía en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los sucesos de 1898.

Alejandro Piñero
Alejandro Piñero

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