Los Tercios y el milagro de Empel

Los Tercios y el milagro de Empel

Los Tercios y el milagro de Empel

El 8 de diciembre de 1585 el Tercio Viejo de Zamora se encontraba en una difícil situación, tal era así que el jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos».

Quiso la providencia que uno de los soldados españoles encontrara en la trinchera una tabla holandesa con la imagen de la Virgen María en ella, y en un improvisado altar sirvió para la conjura de aquellos poco hombres contra el enemigo.

Por un lado, unos 5000 soldados españoles dispuestos a entregar su vida por su país y por su Virgen, del otro unos 150 barcos enemigos.

Cuenta la historia que un inusual viento congeló el río y permitió al Tercio avanzar sobre el hielo para coger desprevenido al ejército enemigo.

Apenas hubo bajas entre los españoles, que consiguieron quemar o hundir todos los barcos enemigos sin excepción.

Tal fue la magnitud de la victoria, que el almirante Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro».

Esta asombrosa batalla, conocida después como el milagro de Empel, fue otorgada a la Virgen por aquellos soldados del Tercio, siendo desde entonces su patrona la Inmaculada Concepción.

 

 

 

Victorial Hispanico
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